Empresas en España

 

Una empresa es una unidad productiva agrupada y dedicada a desarrollar una actividad económica con ánimo de lucro. En nuestra sociedad, es muy común la creación continua de empresas.

En general, una empresa también se puede definir como una unidad formada por un grupo de personas, bienes materiales y financieros.

La empresa tiene objetivo de producir algo o prestar un servicio que cubra una necesidad y por el que se obtengan beneficios.

empresas y datos

Clasificación según su actividad económica
Según la actividad a la que se dediquen podemos hablar de empresas del:

Sector primario (agricultura),  secundario (industria). terciario (servicios)
Clasificación según su creación
En cuanto a la constitución de una empresa podemos hablar de distintos tipos:

Empresas individuales
Sociedades anónimas
Sociedades de responsabilidad limitada
Cooperativas
Clasificación según su tamaño

Grandes empresas: Aquellas empresas cuyo volumen de negocio haya superado durante el año contable justo anterior 6.010.121 euros. Además, están obligadas a presentar mensualmente sus declaraciones-liquidaciones referentes a retenciones, impuesto sobre el valor añadido (IVA), impuestos especiales y primas de seguros.

A efectos de la Agencia Tributaria, se consideran PYME toda aquella organización que no pertenezca al grupo de grandes empresas. Estas tienen obligación de declarar mensualmente sus retenciones sobre rendimientos del trabajo y actividades económicas.

¿Autónomo o SL?

No existe una fórmula matemática que permita determinar con total precisión el tipo de forma jurídica más adecuado para constituir tu empresa.

Depende de una serie de factores económicos, personales y comerciales.
Hay ciertas pautas y criterios que te pueden ayudar a la hora de elegir el tipo de sociedad que mejor se adecua a tus necesidades.

Los 7 criterios principales a tener en cuenta son:

a) Responsabilidad: La principal desventaja del empresario individual respecto a la S.L. es su responsabilidad ilimitada.

Responde con su patrimonio personal por las deudas frente a terceros.

La SL, como su nombre indica, es de responsabilidad limitada. Por tanto, sólo responde con el patrimonio de la sociedad.

Constitución de la empresa: los trámites y costes de constitución como autónomo son muchos más baratos y sencillos que los de una S.L. y el proceso es mucho más rápido, se puede hacer en un único día mientras que una sociedad puede demorarse entre 5 y 30 días.

Costes de gestión: el coste de gestoría de los autónomos suele ser más bastante más bajo. En el caso de los autónomos frente a las SL debido a que su contabilidad es más sencilla.

Además, desde la tarifa plana, durante el primer año y medio la cuota de autónomos es más baja.

En el caso de un empresario individual frente a SL, es un ahorro de 3.500 euros.

d) Aportación económica: la creación de una SL exige aportar un capital social de 3.000 euros,. Como autónomo no es necesaria ninguna aportación.

Ahora bien, ese capital social hay que depositarlo en el banco y obtener el resguardo correspondiente. A continuación, se puede disponer de él para los gastos e inversiones del negocio.

e) Impuestos: el autónomo tributa por el IRPF, que es un impuesto progresivo, de manera que con grandes beneficios el tipo a aplicar es mayor. En el caso del impuesto de sociedades,  es un impuesto con tipos fijos, en concreto del 25%.

Pero cuidado, esta ventaja sólo tiene realmente valor si parte de los beneficios los fueras a dejar como patrimonio de la sociedad.

Si lo que quieres es llevarte todo el beneficio a casa para tus gastos personales, tendrás que tributar por tu nómina o por los dividendos que te lleves y al final queda más o menos igual.

f) Acceso a financiación bancaria: las sociedades limitadas tienen en principio una mayor facilidad para acceder a créditos bancarios. Las cuentas de estas formaciones empresariales son más claras y precisas

Ahora bien, en ambos casos al final lo que es fundamental es el aval o garantía.

g) Imagen comercial: las SL ofrecen una imagen más profesional, de empresa más grande y solvente. A nivel comercial muchas veces son la opción más indicada.